Los misterios del metro de Londres

Publicado por Antonio Torres

El Metro de Londres, el primero y el más antiguo del mundo, funciona desde el 10 de enero de 1863. Muchas de sus estaciones se utilizaron como refugio antiaéreo durante la Segunda Guerra Mundial. Se instalaron enfermerías, y para evitar el caos se pintaron líneas blancas en los andenes para delimitar el espacio entre pasajeros y refugiados. Desde el principio, uno de los mayores problemas con el que se encontraron los ingenieros y trabajadores durante la construcción de sus líneas y, en posteriores ampliaciones, es la existencia de grandes fosas comunes que datan del siglo XVI, época de la peste bubónica o Muerte Negra. Al no saber cuantas habían o donde se encontraban, fue inevitable que muchas de estas fosas fueran halladas conforme la red de túneles se continuaba expandiendo más y más. Así ocurrió en 1960 durante la construcción de la Línea Victoria: Una máquina tuneladora excavó de lleno hacia una gran fosa bajo el Parque Green, traumatizando a múltiples empleados de construcción. En otros casos incluso ha habido que evitarlas: se dice que la estación de Aldgate rodea una fosa tan llena de cadáveres que no puede ser excavada. Mucha gente encontró la muerte durante la construcción del metro, su mantenimiento, accidentes, asesinatos, actos terroristas e incluso bombardeos en la segunda guerra mundial. Por si fuera poco, según las estadísticas cada año se suicidan en el metro de Londres cerca de 100 personas. Todo eso junto, no hace más que aumentar el número de leyendas sobre fantasmas, apariciones y visiones de entes en algunos de sus túneles.

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