Los cinco mejores poemas del momento

Publicado por Miguel Reina

Coloco aquí los mjores diez poemas que he leído de poetas actuales, no vale Lorca o Ángel González, o todo eso. Son poetas de hoy. Seguro que muchos de estos poetas os gustan y podemos comentarlos y elegir el que más os guste.


5 - Muerte en Venecia, de Jorge Urrutia

4 - Las cosas han cambiado, de Carlos Marzal
Las cosas han cambiado, y todo sigue igual que ha estado siempre. Sabías que una vida no era lugar bastante, para lo que una vida debía merecer, y hoy sigue sin bastarnos. Antes no había lugar al que negar, no había sombra, puerto, un más allá del viaje donde decir ya basta, hemos dado por fin con el final del túnel, y hoy el túnel, el puerto, la sombra y el final están igual de lejos. Suma y sigue. En el amor no había nada distinto al resto de las cosas, pero sí era distinto ese juego violento al que apostar la vida, y que a veces movía las estrenas, la luz de la conciencia, y al que hoy sigues jugando, y en él te va la vida. Las palabras no ofrecen la nave que abre el mundo, ni hoy ni entonces, pero algunas palabras, al trazar una historia, con su amarga beneza, que no nos abre el mundo, nos lo hacen habitable. De unos tiempos sin gloria a otros sin gloria. Tal como sucedía ayer, quien se equivoca no ha de volver atrás. Sólo el orgullo nos mantiene en pie, y el miedo a empeorar en adelante. Las cosas han cambiado. Y ni más sabio, ni deseos más puros, ni más fuerte. Todo es igual. Han cambiado las cosas. Nada de lo que diga importa demasiado, y todo sigue en el lugar de entonces.

3 - Soledades, de Felipe Benitez Reyes

Nos van dejando solos los mayores. Se irán la fresca juventud y los amores cálidos. Y partirán de pronto, sucederán qué cosas, propiciarán qué cartas, y qué libros amargos. Alzando va ya el tiempo la alta torre de la soledad, que nubla el cielo. Y nos llama la sombra con su mano enemiga. Y se adentra en lo oscuro nuestra herida memoria. Ya nos lleva la vida por senda entenebrada, solos ante la destrucción de cuanto amamos. Y ese viento que ahuyenta las estrellas...

2 - Niña y otoño, de Pablo Méndez

Las niñas bajan despacio la cuesta. Mi hermana no pudo ir al colegio. En un banco se besan dos adolescentes. Mi hermana no pudo amar a nadie. El otoño ha vuelto y ensucia las calles. La tumba de mi hermana se llenará de polvo.

1 - Tú me llamas, amor, yo... de Luis García Montero

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi, cruzo la desmedida realidad de febrero por verte, el mundo transitorio que me ofrece un asiento de atrás, su refugiada bóveda de sueños, luces intermitentes como conversaciones, letreros encendidos en la brisa, que no son el destino, pero que están escritos encima de nosotros. Ya sé que tus palabras no tendrán ese tono lujoso, que los aires inquietos de tu pelo guardarán la nostalgia artificial del sótano sin luz donde me esperas, y que, por fin, mañana al despertarte, entre olvidos a medias y detalles sacados de contexto, tendrás piedad o miedo de ti misma, vergüenza o dignidad, incertidumbre y acaso el lujurioso malestar, el golpe que nos dejan las historias contadas una noche de insomnio. Pero también sabemos que sería peor y más costoso llevárselas a casa, no esconder su cadáver en el humo de un bar. Yo vengo sin idiomas desde mi soledad, y sin idiomas voy hacia la tuya. No hay nada que decir, pero supongo que hablaremos desnudos sobre esto, algo después, quitándole importancia, avivando los ritmos del pasado, las cosas que están lejos y que ya no nos duelen.




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